8/8/17

Relato: desgarro en tres actos


1. presente

Estiro el futón en el suelo del salón y dejo un vaso de agua sobre una silla al lado, enciendo la lámpara relajante y me tumbo a contemplar las ondas azules bailando en el techo, esto es lo más parecido que puedo tener a la tranquilidad, la soledad. Se me cierran los ojos e intento dejar la mente en blanco, olvidar los problemas del trabajo, atrasar los problemas de la relación, mirar hacia la pradera de amapolas azules en vez de hacia el abismo que hay al otro lado, a veces la ignorancia es el único remanso de paz. Al contrario que los demás me siento cómoda en la oscuridad, en la oscuridad nada ni nadie pueden encontrarme, en la oscuridad consigo concentrarme lo suficiente para crear esta cálida burbuja de aislamiento que incluso deja fuera las pesadillas, este es mi superpoder, la oscuridad y el silencio, los monstruos solo me persiguen a la luz del día. La noche pasa, como todo se desvanece, pero no como todo muere y volverá. Guardo el futón doblado dentro de un armario y voy al baño para asearme, giro en el pasillo y me doy cuenta de que está abierta la puerta de la habitación, siempre la cierro y siempre está abierta, me quedo paralizada unos segundos mientras mi mano se alza hacia el picaporte, contemplo la cama con el edredón rojo perfectamente estirado encima, los cojines colocados y el inmenso abismo en su centro creando un agujero negro que quiere arrastrarme, cierro de un portazo, respiro, entro el baño y me echo agua fría en la cara.



2. pasado

La niña sale de casa sintiendo su cuerpo extraño, lento, torpe, como si una parte de ella se hubiese quedado atrapada sobre la cama de su madre, entre sus brazos, aplastada por sus palabras. Sus amigas la esperan fuera para dar un paseo, el sol brilla y la luz es confusa, se siente expuesta, hiere sus ojos, se ríe de la expresión desconocida de su rostro. Las voces de sus amigas son lejanas hasta que una se preocupa por su silencio. La niña confiesa, la palabra brota de sus labios como una maldición, enfermedad, su madre está enferma, ¿pero de qué? No ha entendido la tristeza, el miedo, las enfermedades se curan, ella misma ha tenido gripe, varicela, fiebre, dolores, alergias, vómitos, pero no puede salir de sus labios, está atascado en su garganta, sus amigas la miran mientras hace un doloroso esfuerzo, la bilis le sube por la garganta, no, es otra palabra, es la palabra, es la enfermedad, su madre tiene cáncer, ¿pero qué es cáncer? La niña no lo comprende pero llora, la niña llora como si supiera que es el fin del mundo.



3. colapso

Una mujer duerme en su cama, lleva cinco días durmiendo, no es un sueño plácido, ella intenta despertar pero su cuerpo no responde, su cuerpo está agotado, extenuado, ella lo intenta y fracasa, pierde una y otra vez, sus párpados se agitan pero no pueden alzarse, pesan toneladas, mientras escucha los murmullos a su alrededor, los susurros, los llantos, hasta que la mujer se rinde, vencida, atrapada en un cuerpo que se muere.