10/6/16

Reseña: Bestias

Título: Bestias
Autora: Joyce Carol Oates

Estamos en el Catamount College durante los narcóticos setenta del pasado siglo y la joven Gillian Bauer se ha enamorado con desesperada inocencia: de la poesía, del carismático profesor André Harrow, de la singular escultora que este tiene por esposa, de la apartada mansión donde la pareja ejerce su anomalía,  de las misteriosas nocturnidades que allí acontecen... Gillian Bauer está a punto de penetrar en el infierno.

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Tal y como cita la autora: "El arte debe provocar, perturbar, inflamar las emociones, llevar nuestro entendimiento a lugares no previstos e incluso no deseados." Pero supongo que aunque tengas ideas buenas en tu cabeza si no sabes sacarlas y crearlas no valen nada.

Me interesé por este libro porque vi que alguna chica a la que sigo lo había recomendado (ojalá recordara quién para dejar de seguirla) y con ese título y portada y la sinopsis prometen una historia oscura e incluso morbosa. Entiendo que eso es lo que la autora quería conseguir, una atmósfera tensa y asfixiante entorno a la protagonista con su enamoramiento obsesivo de su profesor y también un poco dándose ínfulas artísticas con el seminario de poesía, todo esto aderezado con misteriosos incendios y falsas alarmas que no dejan de suceder queriendo crear tensión. Bien, lo que la autora quería crear en este libro está muy claro, el problema es que no ha llegado ni a los mínimos.

El libro me ha fallado en todos los puntos, empezando por el estilo y la narración, no hay belleza ni profundidad, al principio lo intenta un poco y parece interesante pero en algún momento se pierde y se hace tedioso y lento y tosco, pero no esa clase de fealdad que quiere mostrar algo desagradable, parece que quería crear un halo de belleza oscura en torno a lo desagradable que sucede durante todo el libro, pero no lo consigue, no te inmuta ni emociona ni un segundo.

La trama pierde todo el interés porque no entra en detalles, presta más atención a tonterías que a lo que debería ser importante. Tiene una obsesión e incendios en el campus y no lo aprovecha bien, ni las clases de poesía. Con este libro he comprendido lo que significa algo que me han repetido mucho cuando he querido aprender sobre escribir: hay que mostrar no contar. A la autora no debe habérselo explicado nadie. Además, en lo que más podría engancharte con morbo y tensión pasa de puntillas, no tiene sentido.

Y los personajes... la protagonista, Gillian, tiene veinte años aunque aparenta catorce tanto emocional como físicamente según se describe, se obsesiona con su profesor de poesía, enamorada de él como todas sus compañeras, y llega hasta a acosarlo y espiarlo a él y a su mujer de quien también siente una admiración manchada de celos. Gillian es pánfila, es aburrida, insulsa e infantil, tanto que parece rozar la pederastia cuando él se fija en ella, a parte de ser un contacto desagradable porque él mismo lo es. No lo describen como un adonis, André Harrow es pedante e insensible casi bruto, egocéntrico y un tanto bipolar, le gusta llevar al límite y hacer sufrir en sus clases, fuera de ellas tampoco es muy diferente, y parece un buen personaje, junto a su mujer exuberante y excéntrica, llevados por la pasión brutal del arte y la vida, conquistando jovencitas y aprovechándose de ellas, pero no, parece que la autora tuviera prisa y le faltaran ganas mientras escribía este libro. Y los secundarios, las amigas de Gillian, solo son un pegote a su lado para que ella pueda volverse más paranoica.

He estado a punto de abandonarlo tres veces pero se lee tan rápido que al final lo he terminado, es mínimamente entretenido, ha sido casi como una lucha entre el libro y yo, un desafío a que me diera algo y demostrara que estaba equivocada pero ha perdido, lo único que te hace sentir es estar todo el tiempo esperando algo que nunca llega.



A veces cuando termino un libro vuelvo a leer la sinopsis y no puedo evitar reírme.